Pasteles

Comienzo este blog a manera de diario, el cual no estoy seguro de cuidar a medida que pasan los días, en realidad, es común que deje las cosas inconclusas, a menudo por apatía, por falta de conexión con lo que estoy haciendo, sin embargo, pretendo que con esta actividad genere un habito que tanto ya me hace falta, el habito de una rutina, tengo la esperanza de que al desbordar mis pensamientos aquí, pueda de algún modo sobrellevar la monotonía de mis días.

No escribo este diario para nadie más que para mí, y quizá algún día mirando atrás pueda reflexionar sobre lo que quede plasmado en estos párrafos.

Hoy es viernes 29 de mayo, no es un día fuera de lo común, trabajo es en lo que he mantenida mi mente ocupada durante gran parte de la mañana, pero a medida que pasaban las horas, comencé a sentir el impulso de desplazar mi mente a otro lado, tome una caminata sobre la misma calle que lleva de mi oficina a la estación de metro, el trafico es ligero y los arboles a lo largo de la acera protegen muy bien del sol que comienza a sentirse mas intenso en los últimos días. Pensé en muchas cosas y a la vez en nada, comida, dinero, autos, recetas de cocina, algunos planes de verano, pero no mucho en concreto, hasta que recordé que había planeado hornear un pastel el fin de semana, lo cual desencadeno una serie de pensamientos. ¿En que momento deje de planear y organizar actividades tan comunes como esta? Tal parece que desde el momento en que me mude a China, todo, incluso el alimentarme se ha vuelto tan mecanizado que el hornear un pastel no parece ya tan satisfactorio. Pensé en mi infancia, en mi adolescencia, en esos días en que preparar un pastel significaba una celebración, y no me refiero a una fecha en especial, me refiero a un sentimiento de satisfacción que comprendía todo un proceso, el pensar en los ingredientes, seleccionarlos en el supermercado, preparar y comer.

El sentimiento de comprar los ingredientes en línea de pronto me pareció tan absurdo como degradante. En donde ha quedado el merito de preparar algo si los ingredientes ya están listos en tu mesa, de pronto algo que parecía alegre se convierte en una receta mas de conveniencia, aunque el producto requiere los mismos ingredientes, el proceso se vuelve un proceso de únicamente mezclar. Creo que hace falta un balance en este tipo de decisiones, en donde buscar la conveniencia no acapare todo sentido, quizá porque he nacido en un lugar y bajo circunstancias distintas, pero la automatización de los procesos cotidianos me está llevando cada vez mas cerca a la automatización de mi vida misma.

Comentarios